lunes, enero 27

...


Otra vez se encontraba allí,
atrapado entre las columnas grises,
sin sueños ni camino.

La desesperación agrietaba sus huesos
y el silencio se impregnaba en su piel.
Poco quedaba para aquellos ojos vacíos.


Una vez más era él,
aquel ser sin alma que nadie podía ver,
sin esperanzas ni recuerdos.