domingo, junio 30

El roto, el rostro y la máscara



_Está roto- dijo el rostro, desesperanzado.
_ ¿Por qué se rompió? –preguntó con palabras grises la máscara.
_No lo sé. Es difícil saber entre tanta piedra y sangre –respondió el rostro mirando al cuerpo inerte que estaba delante suyo-. Lo único que puedo saber, es que hace mucho que está así.
_Que triste – dijo la máscara sin mueca alguna.
_En estos pocos años, he visto tantos rotos y vacíos que hace tiempo perdí la cuenta –lamentó el rostro, susurrando cada palabra.
_ ¿Puedes hacer algo por él? –preguntó la máscara llena de compasión.
_No, no puedo.
_Pero, ¿por qué? ¿Acaso no lo quieres salvar? Se que lo has logrado antes, por qué no intentarlo ahora –quiso saber la máscara, inocentemente.
_Es que no puedo, realmente no puedo. Quisiera hacerlo, pero aquí no puedo hacerlo. Si estuviésemos en mi bosque quizás tuviese una oportunidad. Si estuviésemos allí, y él quisiera sobrevivir, tal vez podría. Pero aquí no puedo –explicó el rostro angustiado.
_Aquí no… -susurró la máscara.
_Aquí no… -repitió el rostro.
El silencio se dibujó en los ojos de ambos.
_ ¿Nosotros también estamos rotos? –quiso escuchar la máscara, aunque ya sabía la respuesta.
_Si, nosotros también estamos rotos. Pero somos distintos, aún no lo estamos del todo. Además, están las cenizas. Si las llevamos al bosque, seguro renaceremos desde allí…
_Pero no aquí… -lo interrumpió la máscara.
_Pero no aquí… -repitió el rostro.
El silencio cayó de sus ojos, pintando líneas.
_Debemos hacer algo por él –dijo la máscara, acercándose al cuerpo inmóvil para verlo detenidamente.
_Debemos –afirmó el rostro, imitándolo.
_Necesitamos el bosque –pensó la máscara.
_Pero no podemos llegar hasta allí –pensó el rostro.
_Y menos aún, llevarlo a él –siguió pensando.
_Pero si el bosque… -calló el rostro.
_Pero si el bosque… -calló la máscara.
El silencio se volvió piedras en sus gargantas.
El rostro se arrodilló junto al cuerpo opaco y se quedó allí, viéndolo.
_ ¿Qué haces? –preguntó la máscara.
_Nada, lo acompaño –respondió el rostro.
_ ¿Te quedarás aquí, a su lado? 
_Lo único que puedo hacer en este momento, es velar por él. Y eso haré, me quedaré aquí, a su lado, velando por él. Y quizás… quizás un día, oiga mi voz y abra los ojos.
_Y quizás, solo quizás, un día brote el bosque aquí, a tu alrededor, y puedas curarlo –susurró la máscara.
_Y quizás, solo quizás, un día brote el bosque aquí, a mí alrededor –repitió el rostro-, y pueda curarlo. ¿Tú qué harás?
_Lo único que sé hacer, seguiré siendo máscara, hasta el último día.
_Sabes que ese día será el día en que quizás, solo quizás, el bosque crezca. Sabes que mientras el bosque crezca, tú caerás para nunca más volver.
_Lo sé. Y velo por ello…


sábado, junio 29

El rostro, la máscara




Allí, en un tiempo que no era de él,
un rostro tenue,
se perdía en la eterna oscuridad.

Aquí, con duendes y hadas mudas,
una máscara brillante,
jugaba y danzaba sin final.

Aquel rostro, ya no tenía risas,
y poco le quedaba del llanto.
Aquella máscara sonreía gloriosa,
sin decir la verdad, ni estar mintiendo.

El  rostro ya no tenía esperanzas,
pues el frío viento, todo erosiona.
La máscara tenía ojos grises,
en las distancias, no existen colores.

Él gritaba de miedo, ella solo guardaba silencio.

Ay, rostro olvidado, cómo podrías revivir,
si de antaño, ni las cenizas quedan.

Ay, máscara seca, los que te rodean te exigen amor,
pero como podrías amar,
si al fin y al cabo, solo eres una astilla sin nombre.

El rostro morirá lejos, impotente, desecho.
La máscara vivirá aquí, por siempre...

viernes, junio 21

Era

Era una estrella dorada, en un tiempo sin luz.
Era un amanecer de sangre, en un sangriento despertar.
Era un sueño sin aliados, que moría antes de creer.
Era un niño jugando al miedo, que sin saber, temía perder.
Era una lluvia de otoño, que de otoño, no tenía nada.
Era una verdad escondida, que jamás se revelaría.
Era una caja vacía, con piezas de lo que fue.
Era tan solo un es, que con el tiempo, se volvió un fue.
Era, tan solo era, como el fuego, fuego es.
Era vida llena, llena de aquello que no se ve.

¿Y si no era?
¿Y si es?
¿Y si no fue?