sábado, junio 29
El rostro, la máscara
Allí, en un tiempo que no era de él,
un rostro tenue,
se perdía en la eterna oscuridad.
Aquí, con duendes y hadas mudas,
una máscara brillante,
jugaba y danzaba sin final.
Aquel rostro, ya no tenía risas,
y poco le quedaba del llanto.
Aquella máscara sonreía gloriosa,
sin decir la verdad, ni estar mintiendo.
El rostro ya no tenía esperanzas,
pues el frío viento, todo erosiona.
La máscara tenía ojos grises,
en las distancias, no existen colores.
Él gritaba de miedo, ella solo guardaba silencio.
Ay, rostro olvidado, cómo podrías revivir,
si de antaño, ni las cenizas quedan.
Ay, máscara seca, los que te rodean te exigen amor,
pero como podrías amar,
si al fin y al cabo, solo eres una astilla sin nombre.
El rostro morirá lejos, impotente, desecho.
La máscara vivirá aquí, por siempre...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario