jueves, mayo 5

Ahí

Y ahí estaba, liberando mi alma a tus pies, para que andes y desandes ese bosque que olías desde lejos. 
Y ahí estabas, con los ojos perdidos y las manos mudas, queriendo olvidar lo que no fue. 
Y ahí estaba, con los brazos extendidos y el corazón entre los dedos, preparado para detener tormentas, para derretir glaciares. 
Y ahí estabas, regresando sobre tus pasos en el silencio sin volver tu vista atrás. 
Y ahí estaba, y ahí estoy, y ahí estaré...