Y ahí estaba, liberando mi alma a tus pies, para que andes y desandes ese bosque que olías desde lejos.
Y ahí estabas, con los ojos perdidos y las manos mudas, queriendo olvidar lo que no fue.
Y ahí estaba, con los brazos extendidos y el corazón entre los dedos, preparado para detener tormentas, para derretir glaciares.
Y ahí estabas, regresando sobre tus pasos en el silencio sin volver tu vista atrás.
Y ahí estaba, y ahí estoy, y ahí estaré...
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