martes, febrero 21

La chica de la huella de lobo


La marca en su hombro era el destino hecho piel. Aquella mancha con forma de huella era un regalo que el tiempo mismo entregaba a sus hijos más preciados. Muchos creerán, erróneamente, que aquella marca era una señal de lo inevitable, un recuerdo permanente de un futuro no se puede cambiar. Cuando realmente significaba lo contrario, era la libertad de elegir.
Aquél, era un regalo poderoso y también, una maldición funesta. Quién quisiera cargar sobre sos hombros las consecuencias de aquella decisión. Quién le daría a su amada hija aquella responsabilidad conociendo el sufrimiento que debería enfrentar ¿Era un acto de buena fe por parte del tiempo, una muestra de confianza? ¿O aquella huella de lobo sobre el hombro de su hija era una señal de su locura, de su despotismo?
El tiempo corría para la hija del tiempo, al igual que corrían sus pies descalzos dejando huellas sobre la tierra.
Una huella, un destino, una elección.
Corre, niña, corre delante de tus huellas, que el tiempo espera por ti.  

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