Eran contornos y sabores.
Eran secretos y destellos.
Eran ellos, solo ellos.
Era un trazo, que iba y que venia,
lleno de misterios, lleno de vida.
Era un trazo, que envolvía,
viajaba en el viento, y en el corazón crecía.
Eran sus voces, yo lo sabía.
Solo ellos, dibujar podían,
aquel mundo, que nadie entendía.
Eran augurios, eran recuerdo.
Navegaban en barcas, a través del cielo.
Eran susurros, yo los retengo.
Del tiempo hablaban, y yo sin miedo.
Y en la furia, que ven los ciegos,
los locos encuentran, mucho más que un sueño.
Ellos soplaban y yo sonreía.
Una a una, las hojas caerían,
y pronto volando, todas volverían.
Allí estaba, mi cuerpo y mi alma,
en miles de piezas, flotando y bailando,
libre, perfecto, glorioso, templado,
ya no era guerra, tan solo un milagro.
un año nuevo lleno de un no se que, que que se yo, que poco pude describir en este aberrante intento de poesía. perdón
Muy bueno Juancho!!
ResponderEliminarCreo que que obtendrías algunos resultados muy sorprendentes si le faltaras un poco más el respeto a las palabras, por ejemplo, usando versos más libres, sin rimas.
Continuá así...
¡Adelante!
(Imaginar sellito de Dumbo de la maestra...)