sábado, enero 5

Miedo

Huevo frío que anidas en el vientre.
Grito ahogado que tanto hieres.
Mano muerta que rasguñas en lo profundo.

Raíz ponzoñosa que germinas los cercos
de espinos que encarcelan.

Miedo, miedo, miedo,
crecer en mí lo siento.
Esparces tu veneno
por cada una de mis venas.
¡Detente! Que respirar me cuesta.

Astilla eterna que su alrededor pudre.
Criatura austera que nada anhelas.
Susurro denso que sesgas.
Puño oscuro que con fuerza golpea
donde el alma se agrieta.

Miedo, miedo, miedo,
me cercas, me cierras, me alejas.
A tu lado imploro, que el destino detenga,
aquellos eventos que decido tener cerca.
¡Suéltame! ¡Libérame! Que caminar, solo quiero.

Garra sutil que apresas el ser.
Flor sublime que embriagas el parecer.
Bestia enferma que devoras la fe.
Aullido infiel que las palabras propias,
bombas vuelves, y junto a los sueños, las retienes.

Miedo, miedo, miedo,
siempre hablándome en silencio.
Palabras de duda que detesto.
¡Calla! ¡Calla! ¡Calla ya, Miedo!
¡Aléjate y llévate este tormento!

Temo. Temo. Temo...
Me hablas, cierro el cerco.
Junto a la soledad, bailo lento.
Vuelvo a temer...
La cordura se quiebra.
Ya no amanece.

Temo, temo, temo...
pero a que temo...
Por favor, al menos una vez,
muestra tu rostro, Miedo...




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